sábado 30 de mayo de 2009

EL PUENTE

Lo más difícil de aprender en la vida, es que puente
hay que cruzar y que puente hay que quemar



Realmente es algo muy difícil. Se trata de tomar una
decisión, y decir hasta

aquí llegué, y no vale la pena seguir adelante. O

bien, decido correr el riesgo y continuar.


Y esa decisión la puede tomar la razón...o la

intuición.

Con lo que sea, un trabajo, un proyecto, una relación,

una ilusión.

Aprender a diferenciar estos dos puntos, es un trabajo

de toda la vida, es un trabajo de prueba y error.

Seguramente a lo largo de nuestra vida, nos hemos

arrepentido de haber abandonado algo, y nos

preguntamos que hubiera

pasado si seguíamos nuestro sexto sentido y también es

muy probable, que nos cuestionemos sobre algunas cosas

que no hemos podido cortar y seguimos a pesar de

nuestra disconformidad.

Arriesgarnos a decidir en determinados momentos de

nuestra vida, es algo que nos resulta muy complejo.

Muchas veces nuestras emociones y nuestro pensamiento

racional están en disputa y no sabemos a cual hacerle

caso.

Algo que a mi me da resultado en estas circunstancias,

es centrarme,

conectarme con lo más íntimo y profundo de mi ser, y

en este estado, sé positivamente que tengo que hacer.

Es la sabiduría interior que todos tenemos.

Esto no implica que muchas veces tenga miedo, que me

guste lo que determiné que era lo mejor para mí en ese

momento.

A lo largo de mi vida, he tomado muchas decisiones

tanto en el ámbito laboral como en el personal. por

supuesto me equivoqué muchas veces, me arrepentí, me

critiqué, y otras me sentí feliz y me felicité.

Siempre que siento que me equivoqué con un puente,

tiendo a sentirme la persona mas tonta del universo,

como no me di cuenta!! Cuando logro superar esa

etapa, que cada vez es más corta, reconozco que me

equivoqué, pero

también, que es lo que pude hacer en ese momento, dejo

de castigarme, me perdono por mi equivocación y me

digo que algo bueno saldrá de todo eso, y aprendo para

la próxima.

Y generalmente es así, crucé muchos puentes que debí

haber quemado, pero me llevaron a un lugar de mayor

crecimiento, y quemé otros, y me arrepentí, y a

la larga no fue tan malo como había supuesto, incluso

alguna vez, resultó ser lo mejor para mi.

Si decidimos sin miedo, conectados con nuestro yo

interior, con lo más profundo de la intución, la

decisión que

tomemos siempre será la correcta para nosotros, la que

nos de paz interior,

la que nos enseñe una lección, la que nos haga

felices.

No nos olvidemos que Todo lo que sucede, sucede por

una razón.

Por lo tanto, crucemos puentes, quememos otros y

sigamos adelante con Fé y Confianza en nuestra voz

interior que siempre nos indicará el mejor camino

viernes 29 de mayo de 2009


Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida ni trabajos injustos ni pena inmerecida; Porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas; cuando planté rosales coseché siempre rosas. . . . Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno; mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! Hallé sin duda largas las noches de mis penas; mas no me prometiste tú sólo noches buenas, y en cambio tuve algunas santamente serenas . . . Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!